Prejuicios del Reciclaje

La acción de reciclar y ser más justos con el ambiente, tiene excelentes beneficios para el planeta, pero desafortunadamente tiene muchos más enemigos que aliados. Nuestros prejuicios sociales son uno de los más terribles para que todos nos percatemos de la importancia de ser menos derrochadores.

Hay una barrera muy grande que derribar para llegar a ser personas más responsables y comprometidas con la preservación del planeta. Se puede pensar que como individuos el daño es irrisorio, pero como masas contaminantes las consecuencias son letales y no es una frase trillada, es una cruda realidad.

Vamos a saber detectar a esos enemigos del ambiente y a levantar las defensas para apartarlas del camino de la naturaleza.

Como aquellas barreras que los cerrajeros en castelldefels colocan entre los delincuentes y nuestros bienes, pues aquí no se trata de mera cerrajería, se trata de levantar barreras de información, de compromiso y respeto, donde se forme cultura mundial, normas de tradición para hacer cada rincón del planeta más verde cada día.

 

Expresiones típicas

 

Reciclar no lleva tanto esfuerzo, solo basta con prestar un poco de tiempo y motivación para tomar las acciones. Pero las personas que no están alineadas con la corriente ecológica suelen tomar algunas excusas, que suenan de la siguiente manera:

 

  • ¡Ay!, ya no tengo tiempo
  • ¡Pero no entiendo los colores de los botes!
  • Otros que lo hagan…
  • Yo me muero antes, de que el planeta muera

 

Estas expresiones suelen tener consecuencias muy negativas, los niños que toman ese ejemplo crecen creyendo que no se deben hacer cargo de su compromiso con el planeta; otros también por desgano no reciclan y quienes aún no han reciclado algo no lo intentaran porque piensan que es muy complejo y complicaran sus vidas.  Reciclar puede ser muy divertido y provechoso.

 

Enemigos del reciclaje

Los verdaderos enemigos de las actividades de reciclaje pueden ser imperceptibles. El lenguaje complejo para organizar los residuos es uno de ellos. Si no se hace sencillo la manera de diferenciar los colores con el tipo de residuos, ya lo coloran todo juntos. Las familias y las empresas siempre andan de prisa, es necesario la familiarización de los colores con los productos que consumimos. La desmotivación es otro de los grandes enemigos, ¿para qué quiero reciclar? Puedo comprar lo que quiera, ya soy viejo, que otros lo hagan, ya no tengo tiempo.

Se pueden hacer reuniones familiares para seleccionar los residuos acumulados y para darle un nuevo uso a estos objetos, se pueden hacer adornos decorativos, organizadores, juguetes, fiestas y un sin fin de cosas, que solo hace falta un poco de imaginación.

 

Verdaderas desventajas

El compromiso individual no genera grandes costos, más que si una empresa se dedicara solo a este trabajo, abandonando esta actividad con el tiempo por no ser rentable, y los gobiernos deben apoyar económicamente, que muchas veces no se perpetúan en el tiempo.

La venta de productos de segunda mano parece que está de moda, pero algunos no aceptan por percibir que esta viejo y desmejoran su apariencia. Lo que sigue siendo un prejuicio con el que hay que terminar.