Reduciendo la huella

En este nuestro planeta el dióxido de carbono, o CO2, representa una de las amenazas más grandes a nivel ambiental de la actualidad. Claro, este compuesto se presenta de forma natural en muchas fuentes, pero es su alta emisión como resultado de la quema de combustibles fósiles lo que ha disparado su producción, llevando a tal su cantidad que el planeta no puede asimilarlo con la misma velocidad con la que se produce y comienza a acumularse en la atmósfera creando el efecto invernadero.

Es por ello que cuando se habla de proteger al planeta uno de los principales compromisos que se le pide a la gente y empresas es reducir su huella ambiental. Esto no hace referencia a una huella física que reducir, como usar un zapato más pequeño para que la huella que se deja al pisar sea más pequeña, no, esto habla es sobre el impacto en el medio ambiente mediante la emisión de C02 que cada una de las cosas que hacemos o generamos tiene.

El vivir, caminar, andar y ser ya genera una huella en el ambiente, si sumamos cosas como el transporte, producción eléctrica para los productos que utilizamos, la comida que consumimos y todo eso veremos como nuestra huella aumenta y aumenta sin parar. No es del todo cómodo, pero el planeta necesita que cada uno de nosotros ponga de su parte e intente reducir su huella de C02 para que este deje de acumularse.

Otra gran forma de colaborar es plantar árboles que son la forma natural de reducir el CO2 ya producido que se encuentra en el ambiente.